Olga es hija de Juan Criado y Ema Piñel, ambos fallecidos, y hermana de Rubén. Está casada con Hugo Pierini, con quien tienen dos hijas: Mariana, de 40 años, y Leticia (36). El núcleo familiar también lo integran cuatro nietos, dos por cada una de las hijas. Se trata de Joaquín (13), Tobías (10), Franco (8) y Gonzalo (6). Además están los yernos: Ricardo y Gabriel.
La protagonista de hoy de “No te olvidés del pago” vivía en Henderson en avenida San Martín 217, entre 1° de Mayo y España. “La casa está quedada en el tiempo”, apunta Olga.,
Cuenta que “en toda la avenida había un bulevar, en el que jugábamos, andábamos en bici y disfrutábamos de su sombra”.
Entre los vecinos de entonces menciona a “los Odriozola; a la vuelta de mi casa mi amiga Chimbela Guibelalde; los Brion; los Del Alamo vivían cerca; mi tío Claudio Criado tenía la carnicería cerquita”.
Antes de vivir en el pueblo estaban en una chacra, entonces sus padres la dejaban con sus abuelos PIñel, para ir al colegio.
Cursó la primaria en la escuela 33 (hoy 3). En esa época por Henderson todavía pasaba el tren. Olga dice tener “muchas vivencias del trayecto al colegio entre los vagones; era muy divertido, caminábamos haciendo equilibrio en los rieles”.
Del tren añade que “lo veíamos todos los días. Los trenes de carga llevaban hacienda, cereales; de todo. Había muchas familias ferroviarias por mi barrio”.
Algunos docentes que tuvo durante la escolaridad primaria fueron: “La señora Olga Arpigiani, Hilda Farías, Carmen Jaurena; las que más recuerdo. Aníbal Farías era director, y Manuel Soler profesor de gimnasia”.
Compañeros recuerda a: “Mirta del Alamo, Nerita Alvarez, Cristina “Gucha” Alvarez, Eva Benefú, Marta Pérez, Luisa Neri, Ana Galdós, Richard, Beneitez y Roberto Charterina”.
Agrega, como anécdota, que a veces le decían “tallarín con tuco” y ella lloraba. La expresión se debía a que Olga Beatriz era “flaquita y pelirroja”.
Estudios secundarios, en Henderson cursó hasta tercer año, en el instituto Santa Teresita. Después, en enero de 1966, sus padres decidieron ir a vivir a Mar del Plata.
En La Feliz, la hendersonense, quien ya está jubilada, “los ultimos16 años trabajé de encargada de edificio, frente al Golf”; razón por la cual “veía el mar todos los días” Ahora vive “en la zona de la terminal nueva, a media cuadra de una de mis hijas”.
En cuanto a las principales fuentes de trabajo que tiene la localidad balnearia, Olga menciona “el puerto y la pesca, el turismo, el comercio, la gastronomía; es una ciudad universitaria, tiene casi todas las carreras; la construcción; en fin, es una gran ciudad”.
Debido a que es una gran urbe, también “hay delincuencia”, y el tránsito “es un desastre, no te respetan cuando vas a cruzar; hay tantos autos que no podés estacionar en ningún lado”. Aunque Olga está a 15 cuadras de lo que es el microcentro, “así que camino mucho”; y “en la zona hay toda clase de comercios”.
La esposa de Hugo Pierini, también jubilado, dice tener en Mardel “conocidos y familiares que son de Henderson”.
No elige una ciudad de la costa bonaerense en particular, pero afirma haberla recorrido toda, “desde San Clemente hasta Necochea”, y da fe de que todas las localidades “son muy lindas; la costa es hermosa”.
En cuanto a las visitas a su pueblo natal, cuenta que no son con tanta frecuencia, sino que lo ha venido haciendo “cada tres o cuatro años; a veces más”.
Hace pocos días estuvo por circunstancias especiales: el fallecimiento de Ricardo Abdala; “Pelusa, el marido de mi prima Mabel”.
Cada vez que vuelve a pisar tierra hendersonense, donde tiene “primos y primas, ya abuelos, como yo”, pasa “por la escuelita; por la que fue mi casa; visito la iglesia, donde se casaron mis padres, tíos, nos bautizaron a todos, tomamos la comunión”.
Aquí hace un alto para recordar al padre Pablo: “Fue el sacerdote desde que tuve uso de razón hasta que nos fuimos del pueblo, no hubo otro”.
Cuando está de visita también camina las calles del pueblo, y “trato de ver y saludar a todas mis compañeras de primaria”. Añade que “con esto de las redes sociales estamos conectadas, y es muy lindo”.
En enero de 2016 van a cumplirse cinco décadas de cuando tenía 17 años y, junto a su familia, se radicó en Mar del Plata. Cuenta que en ese entonces su pueblo natal tenía las calles de tierra. Hoy lo encuentra “muy lindo, moderno, iluminado, grande; pero tan tranquilo y de puertas abiertas como siempre”.
Por último, y tras agradecer por la presente nota, Olga Beatriz Criado expresa: “Espero volver pronto a mi pago, si Dios quiere”.